Una neuquina en Israel describió cómo vive el conflicto

Noam Winkler una neuquina que vive en Israel Foto ED



NEUQUÉN (ED). – Noam Winkler es una neuquina que tiene 37 años y trabaja en Tel Aviv. Hace casi 20 años que vive allá y habla el castellano a la perfección. Sigue en contacto con su madre, que aún está en Neuquén, quien la incluye en cada de sus oraciones para protegerla de la guerra.

“Hoy estuvo mucho más tranquilo, lo que nosotros sabíamos es que ellos (Hamas) entraban por tierra, y al final no lo hicieron, sacaron mas de 160 aviones de guerra, para bombardear. Ellos hicieron cuevas para entrar a Israel por debajo de la tierra y salir en medio de la ciudad. Lo que quieren es matarnos a todos e Israel se defiende”, describió en diálogo con El Digital Neuquén.

Entre sus palabras de agradecimiento al ejército israelita, al que define como “solidario” admite que está un poco más tranquila, pero los primeros días fueron complejos y permanece en estado de shock.

“Ahora estoy en Tel Aviv pero siempre estuve en el sur de Israel y allá nunca se escuchó ni se supo nada más allá de lo que mostraba la televisión. Es la primera vez que saqué la cabeza por la ventana y vi que estaba todo iluminado el cielo, con flashes de fuego”, relata. 

En cuanto al bombardeo y la tensión, Noam analizó que “cada persona lo toma distinto, yo lo vivo callada no lloro, pero hay chicos chiquitos que lloran, los perros sufren mucho, he visto mujeres llorar. Hay muchos ataques de pánico, no es  por una herida de bala o bomba pero psicológicamente no es fácil. Es eso, el miedo de no saber lo que va a pasar o cómo poder protegerte”, explicó.

Por seguridad, en las noches no sale del edificio donde vive. No hay prohibiciones ni desabastecimiento, pero al igual que sus vecinos, toma sus precauciones.  

Admite que le cuesta un poco reaccionar y grafica las sensaciones de angustia.

Confesó que la situación es compleja en la ciudad, porque la amenaza más grande ahora ya no es que bombardeen sino las manifestaciones violentas similares a la Argentina en 2001. “Cuando empezaron a levantarse e iban al centro de Neuquén y rompieron ventanas de negocios y de restaurantes, con vandalismo. Me acuerdo que estaba en el colegio cuando me dijeron que la gente subía al centro a romper y saquear”, recordó haciendo un paralelismo.

Ahora empezaron en algunos lugares de Israel. Estás en tu casa y no sabes lo que puede pasar”, aclara.

En cuanto a las noticias que llegan de la Argentina, confiesa que es muy poco, y solo a través de lo que ella busca. “Se que la situación no está bien en el país, me gustaría muchísimo escuchar que Argentina terminó con las vacunas del COVID, pero escuché que todavía no son suficientes”.

Parada desde la otra vereda, Noam confiesa que en Israel la vacunación alcanzó al 100% de la población y el COVID ya dejó de ser la preocupación principal.  Mientras admite sus intenciones de conservar su vida allá recuerda que desde siempre quiso vivir en aquel país, por ello estudió hebreo antes de viajar. 

“Los primeros tres años fueron muy distintos. El Israelí es muy simpático, muy servicial, de empezar a preguntarte por tu familia, por tu mamá, por tu papá, y hay veces que te preguntan cosas que no estas acostumbrada, que son íntimas, y no quieres compartir. Consideran que somos hermanos y tenemos que compartir todo y lo hacen, así también te choca. Ellos se sienten amigos de antes”, explicó.

La ciudad compartida en imágenes por Noam Foto ED

Hace nueve años volvió a la Argentina para recorrer Caviahue-Copahue en las termas y para visitar a su familia, pero hoy su vida está mas atada a oriente, donde está en pareja.

En cuanto a su gobierno, Noam dijo que está orgullosa y recordó que “hace unos días atrás cuando unos árabes apedrearon un auto y mataron a un conductor a los golpes, el Gobierno autorizó a entrar al ejército en las ciudades para cuidarnos. Desde ayer ya tienen el permiso y que el ejército esté en la ciudades hace que nos sintamos más seguros”.

“En lo que respeta a seguridad Israel hace todo lo que puede para tenernos tranquilos. Hoy di un paseo pase por el mar y había mucha gente. Ellos se preocupan mucho de la seguridad, es una de las prioridades”, completó. 

Finalmente recordó que “en Argentina, si te querés casar vas al Registro Civil y te casás, nadie te pregunta qué crees, qué no crees, qué querés hacer después, nada. A mí me gustaría llegar al lugar en donde entendamos que todos somos personas y lo que creemos o lo que pensamos, no es motivo suficiente ni siquiera para gritarle a alguien. Quiero creer que con el tiempo la humanidad entendamos que somos seres humanos, todos juntos”, sostuvo a modo de deseo.

La ciudad compartida en imágenes por Noam Foto ED

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