Cooperativas: un sistema perverso hecho por perversos




Les preocupan tanto los pobres que los multiplicaron. Unas 12.425 cooperativas se crearon durante la administración de Alberto Fernández. Un promedio de más de 8 por día. 12.425 cooperativas. No alcanzaban los días, no les alcanzaban los nombres, ya no sabían qué nombre ponerle a las cooperativas.

Durante la pandemia, incluso cuando no se podía salir a la calle, un número enorme de cooperativas se abrían día tras día. De repente, hubo un boom de cooperativas en la Argentina. Miles de argentinos masivamente se congregaban para crear cooperativas.

Nadie entendía por qué, nadie entendía qué estaba pasando. Es que los números impactan por sí solos. La denuncia que hizo la ministra de Capital Humano,Sandra Pettovello, hiela la sangre.

Mientras hablaban de cuidar a los más necesitados, de la Tarjeta Alimentar, de ponerle la platita en el bolsillo a los argentinos, esta gente multiplicaba pobres. 12.425 cooperativas. ¿En qué cabeza cabe? Solo mentes siniestras podían tramar algo así.

Trazaron un mecanismo para recaudar miles de millones de pesos, a costa por supuesto de los contribuyentes, los que pagan impuestos, pero todavía más grave, a costa de los pobres. Unos sinvergüenza.

Si en el peor momento de la pandemia, de la cuarentena estricta, querías invertir en la Argentina, querías apostar al trabajo pese a que tenías todo para perder, no lo podías hacer: era imposible abrir una sociedad anónima. Tampoco podías salir de tu casa para abrir un comercio.

No tenías ventanillas en el Estado para que te atendieran para poder abrir rápidamente una empresa, un comercio, un kiosco, una panadería.

Aquel que quería apostar por el país, ayudar, invertir y pagar impuestos para que se pudieran comprar vacunas, para que se pudieran comprar insumos médicos, no podía.

En cambio, para abrir cooperativas, el Estado no solamente te lo simplificaba, sino te arengaba. Al menos si eras amigo del poder.

Hay que investigar qué hacían estas cooperativas, qué funciones cumplían para el Ministerio de Desarrollo Social.

Los distintos ministros que pasaron tienen que dar explicaciones. Explicar de quiénes dependían y qué rol cumplían. También los secretarios de Estado, que en muchos casos estaban de ambos lados del mostrador. Uno de ellos era Emilio Pérsico, dirigente piquetero, que ya está denunciado en otras causas.

Para el negocio de las cooperativas aparecía el Estado presente (ausente para todo lo demás) y te lo simplificaba.

Tantas cooperativas abrieron en estos años que no quedaban más nombres que ponerles. Entonces empezaron con la vieja práctica de poner el mismo nombre y diferenciarlo con un número al final.

Hay, en La Matanza, cooperativas homónimas en las que sólo cambia el número: 310, 311, 312, 313, 314 y así… No se preocuparon, eso sí, por conseguirles un domicilio diferente: están radicadas en una sede vinculada al municipio.

Tampoco por anotarlas en distintos momentos ante el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía de Asociativismo y Economía Social (INAES): el número de matrícula que tienen da cuenta de que fueron inscriptas al mismo tiempo. Ni siquiera tuvieron la viveza de intercalarlos.

Es un verdadero escándalo. Mucho se habla de los negocios con el Estado, de las compras, de las contrataciones. Creo que nunca se descubrió un sistema tan perverso como el que está quedando expuesto en torno a las cooperativas.

Un fiscal y un juez dignos que investiguen, que pidan balances, que pidan saber quiénes son los integrantes de estas cooperativas, que apenas pongan la lupa en el tema y hagan una investigación  seria, seguramente van a encontrar un desastre. Porque estos tipos dejaron todos los dedos marcados.

¿Para qué tantas cooperativas? De esa manera, las transferencias no son a título personal. Y había gente que estaba de los dos lados del mostrador: los que pagaban y los que cobraban.

Había gerentes de la pobreza de un lado, que tenían gerentitos de la pobreza en estas cooperativas, que a su vez se aprovechaban del trabajo de la gente, del trabajo de la mano de obra.

No sólo ahí: también en las manifestaciones, en las que las usaban para extorsionar a los políticos, incluso de su propio partido político. Les tomaban lista.

Hasta que llegó Pettovello y dispuso que no hacía falta comprobar una contraprestación con el Estado a cambio del plan.  Lo que buscaba era justamente que las personas fueran libres de no hacer nada para estas organizaciones.

¿Y que empezó a pasar? Se desinflaron las últimas manifestaciones. No los sigue nadie. Les sacaron la correa del cuello a la gente.

Los líderes piqueteros involucrados están en un problema porque como pensaron que se quedaban para siempre y dejaron todos los dedos marcados.

Entonces yo a veces me sorprendo cuando escucho a dirigentes preguntarse por qué la gente votó a Milei. Yo corrijo: no había forma que no votara contra el sistema.

Si el sistema estaba podrido, está podrido por todos lados y no solamente en el Ejecutivo. Donde se toca, sale pus.

La venganza de los argentinos que hace 30 años la están pasando mal fue votar a Milei. La venganza contra un sistema podrido.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here